Es una joya del románico catalán y antiguamente, una de las principales abadías canonicales del país. Fue fundado en el año 1080 y fue el lugar de residencia de la comunidad de canónigos agustinianos. El claustro es el elemento más atractivo del monasterio y destacan las columnas dobles con sus magníficos capiteles. La iglesia, del siglo XII, conserva el mismo estilo primitivo, simple y austero. Debemos destacar la escultura de la Virgen, de alabastro (s. XIV).
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